Yegua gestanteLa alimentación durante la gestación de la yegua (11 meses desde el momento de cubrición hasta el nacimiento del potrillo) se divide en dos fases:

1ª fase: hasta los 8 meses de gestación de la yegua.

2ª fase: los últimos 3 meses de gestación.

En la primera fase la yegua tiene las mismas necesidades de proteína, energía, vitaminas y minerales que cualquier otro caballo en mantenimiento.

Pero en los últimos tres meses de gestación es muy importante prestar una atención especial a la alimentación de la yegua para garantizar el nacimiento de un potro con más peso, y por tanto, un animal con mejores expectativas de cría que otro potro con peso inferior.

Yegua gestante

¿Por qué?

Porque se incrementan las necesidades nutritivas de la yegua, ya que el feto necesita un aporte extra de proteína y nutrientes de buena calidad para que se formen adecuadamente todos sus tejidos.

Numerosos estudios indican que las necesidades energéticas y proteicas de las yeguas en gestación aumentan un 10%, 15% y 20% en el mes noveno, décimo y undécimo, respectivamente.

¿Cómo le damos esos nutrientes extra?

En primer lugar, con forraje a discreción que contenga más proteínas y energía que el que dábamos en los meses anteriores.

Y es imprescindible que le demos, además, piensos específicos de calidad como Covaza Mares & Foals Mix o Covaza Mares & Foals.

Este alimento debe aportar una gran cantidad de aminoácidos esenciales con una relación adecuada de macrominerales para la formación correcta del sistema músculo-esquelético del potro.

El pienso para la yegua gestante tiene que contener, además, un aporte extra de vitaminas, especialmente la A, que se absorbe a través de la placenta de la yegua, y vitamina E, que mantendrá a la madre en un estado corporal óptimo para afrontar la siguiente fase: el nacimiento y la lactación.

Nuestra intervención en esta última fase de gestación de la yegua, aportándole forrajes y piensos específicos de calidad influirá positivamente en su salud y en la de nuestro futuro potro. Sin olvidarnos nunca de la importancia del agua limpia, fresca y abundante, muy especialmente en verano.