caballo-pastandoEl arte de elaborar la dieta de su caballo para ayudar a prevenir infecciones y enfermedades.

El medioambiente está lleno de bacterias, virus y otros microorganismos que pueden afectar negativamente a la salud de los caballos. Si el caballo está en óptimas condiciones, debe ser capaz de soportar la mayoría de las amenazas de estos agentes.

Pero los factores de estrés como el dolor crónico, los viajes de larga distancia, o los cambios ambientales de temperatura, presión y humedad, pueden comprometer su inmunidad. Alergias, reacciones de picaduras de insectos, pueden atacar un sistema inmune que está en permanente lucha.

Algunas infecciones y enfermedades están fuera de nuestro control, pero sí podemos influir estimulando la respuesta inmune de nuestro caballo mediante la nutrición.
Trabajar con un veterinario y un nutricionista para determinar con qué y cómo alimentar a nuestro caballo y reducir al mínimo su estrés es recorrer un largo camino hacia el mantenimiento de un equino sano y fuerte.

Consecuencias del estrés en los caballos

El estrés crónico, ya sea físico o mental, de los caballos debilita su sistema inmunológico. Cuando el cortisol, la hormona del estrés, se eleva, los agentes de enfermedades que normalmente no les perturban podrían hacerlo. Un ejemplo es el herpes virus equino (EHV), un organismo oportunista que puede permanecer latente en nuestro caballo hasta que algo (como el estrés) lo active y le dé la “oportunidad” de causar signos clínicos.

Factor de estrés evitable: el estómago vacío

Hay muchas situaciones que lo provocan: caballos que viajan largas distancias, o que se congregan en lugares extraños con caballos que no conocen, o que realizan un ejercicio duro…

Pero uno de los factores de estrés más comunes, el estómago vacío, es fácil de solucionar. Los caballos son “comedores-goteo” que evolucionaron para vagar y pastar libremente. El que no se les permita pastar a voluntad y trabajar en contra de la fisiología de un caballo también puede ser un detonante de estrés.

Esto se debe a que el estómago del caballo, a diferencia del nuestro, segrega ácido continuamente (no posee vesícula biliar), incluso cuando está vacío. Aunque la masticación produce la saliva, un antiácido natural, no puede ayudar a neutralizar el ácido del estómago si el caballo se quedó un tiempo sin nada que masticar.

Hacer ejercicio con el estómago vacío hace que el ácido salpique en las zonas no protegidas de revestimiento del estómago (la zona superior), y puede causar úlceras.

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¿Qué debo dar a mi caballo para proteger su sistema inmunológico?

Pastos saludables. Bien gestionados, proporcionan al caballo muchos nutrientes importantes, como las vitaminas E, A y C. La hierba también es rica en ácidos grasos omega-3 en la proporción adecuada con los omega-6. Y dependiendo de la variedad de hierbas y trébol que crezca en nuestro pasto, podremos obtener unos niveles y calidad de proteínas adecuados.

Si bien el acceso libre a los pastos a menudo proporciona todos los nutrientes que un caballo en mantenimiento requiere, muchos caballos sanos dependen de forrajes henificados como su fuente principal de forraje durante la mayor parte del año. El forraje henificado pierde importantes niveles de sus vitaminas y omega-3 a lo largo de su almacenamiento, por lo que los caballos que consumen sólo este tipo de forrajes durante períodos prolongados de tiempo (más de tres o cuatro meses sin pasto fresco) pueden requerir de una alimentación adicional, aun proporcionando heno conservado o henolaje.

La mayoría de los caballos están bien con un pienso compuesto específico para su edad o nivel de ejercicio, reforzado con el nivel de aminoácidos, vitaminas y minerales recomendado. Pero si nuestro caballo muestra signos de depresión inmune (por ejemplo, los signos de infecciones respiratorias como tos y fiebre, aftas recurrentes infecciones bacterianas, fiebre, reacciones alérgicas y malestar general), es el momento de chequear los nutrientes de su dieta.

Enumeramos las vitaminas y minerales que puede necesitar nuestro caballo para cubrir las deficiencias nutricionales y mantener un sistema inmunológico saludable.

caballo apaloosa pastandoVitamina E
Un poderoso antioxidante intracelular. Los antioxidantes protegen contra la enfermedad mediante la neutralización de los radicales libres dañinos, producto del estrés.
Un grupo de investigadores americanos examinaron los efectos de la vitamina E sobre el sistema inmune de caballos mayores en dosificaciones 15 veces superiores a los niveles recomendados. Encontraron que los caballos que recibieron suplementos de vitamina E tenían mayor capacidad de luchar contra las bacterias y producir mayores cantidades de inmunoglobulinas.

Sin embargo, la profesora Carey Williams, del Departamento de Ciencia Animal de la Universidad de Rutgers, descubrió que con sólo 10 veces la dosis recomendada de vitamina E en caballos sanos interfirió en la absorción de la vitamina A.

Por lo tanto no se recomienda la administración de suplementos en exceso, incluso en caballos crónicamente estresados.

Hay cuatro tipos diferentes de vitamina E: α, β, γ, y δ tocoferoles. De ellos parece ser que la forma más efectiva y abundante sea la α-tocoferol, el tipo más empleado en la fabricación de piensos para caballos.

La vitamina E, además, puede ser de origen natural o sintético. Hay indicios, pero no los suficientes, para decir que la vitamina E natural es más eficaz como un refuerzo al sistema inmunológico que la vitamina E sintética; sin embargo, la forma sintética es más estable y, por lo tanto, tiene una vida útil más larga.

La vitamina E funciona en paralelo con compuestos de selenio que también sirven como antioxidantes. Investigadores de la Universidad de Kentucky encontraron que los caballos con una baja concentración de selenio en sangre experimentaron una respuesta inmune retardada a las vacunaciones.
Sin embargo, el selenio puede ser tóxico en grandes cantidades (tiene un estrecho margen de tolerancia), por lo que los caballos sólo deben ser complementados si se detecta claramente un déficit y los niveles a suplementar debe ser bajos (por debajo de 5 mg / día para un caballo de tamaño medio).

La vitamina A
En los seres humanos es necesaria para la regeneración normal de las mucosas dañadas por una infección. La encontramos en grandes cantidades en el hígado y en los aceites de hígado de ciertos pescados. En las plantas no se encuentra la vitamina A como tal, sino en forma de precursor o provitamina (carotenos) siendo el más importante el beta caroteno, que los caballos utilizan para producir vitamina A. Los beta-carotenos, vitamina E y vitamina C trabajan sinérgicamente para reducir las inflamaciones y proteger las membranas celulares constituidas por lípidos contra los efectos dañinos de los radicales libres.

La forma activa de la vitamina A (retinol) es tóxico en niveles cinco veces superior al nivel recomendado.

La vitamina C
Neutraliza los radicales libres a través de su capacidad de donar electrones. El hígado del caballo normalmente sintetiza la vitamina C en cantidades más que suficientes y libera y la excreta durante los períodos de estrés prolongado.

Sarah L. Ralston, profesora asociada de la Universidad de Rutgers sostiene que el aumento de la susceptibilidad a las infecciones de los caballos más viejos podría ser debido a la secreción continuada y elevada de cortisol, asociada con la disfunción hipofisaria (enfermedad de Cushing equina).

Ralston encuentra en la vitamina C un complemento eficaz en la reducción de los efectos de los viajes estresantes. “Hemos comprobado que después de la tensión prolongada por transporte, la suplementación oral de la vitamina C dos veces al día es beneficioso para los caballos en los primeros días después de la llegada”, explica.

Ácidos grasos omega-3
Se ha demostrado que reducen la inflamación así como la respuesta inflamatoria alérgica en otras especies.

Investigadores de la Universidad del Centro de Investigación Equina de Guelph encontraron evidencia de que la linaza, fuente de ácidos grasos, potencialmente puede reducir la respuesta inflamatoria alérgica en caballos sometidos a picaduras de mosquitos (Culicoides). Los ácidos grasos omega-6 pueden exacerbar la respuesta inflamatoria si se toman en grandes cantidades, pero los omega-3 hacen justo lo contrario: ayudan a reducir la inflamación.

Los ácidos grasos omega-6 son la forma predominante en aceites vegetales tales como el maíz y la soja que se utilizan comúnmente como aporte calórico en la fabricación de alimentos para caballos.

Si se administra en cantidades razonables (menos de 2 tazas por día a un caballo de tamaño medio), no deben representar una amenaza para el sistema inflamatorio de un caballo. La actividad de algunos ácidos grasos omega-6 es beneficiosa, ya que la inflamación es otra manera que el cuerpo tiene de combatir las infecciones.


La proteína de alta calidad

Por lo menos el 8% de la dieta de un caballo debe ser proteína bruta de alta calidad, pues todos los aminoácidos esenciales en la proporción adecuada para permitir una adecuada síntesis de proteína corporal. Esto permite que el sistema inmune pueda producir anticuerpos y enzimas y reparar los tejidos.
Las fuentes de proteínas de alta calidad para los caballos son las leguminosas como la alfalfa, el trébol y la soja.

Para los caballos alimentados con heno de hierba de menor calidad, habría que añadir gránulos de heno de leguminosas o pellets diseñados según la edad del caballo o su nivel de trabajo para proporcionar proteínas de alta calidad. Piensos compuestos preparados con altos contenidos en aminoácidos que nos aseguran el aporte de los mismos.

Todo esto siempre teniendo en cuenta, según la edad o nivel de actividad del caballo, y cuáles son sus requerimientos.

Vitaminas del grupo B.
Este grupo de vitaminas en los caballos sanos son sintetizadas por la población microbiana del intestino grueso, y sumadas a las que se encuentran en los alimentos, pueden cubrir las necesidades requeridas por la mayoría de los caballos adultos en mantenimiento.
Estas vitaminas son solubles en agua, y este grupo lo forman la tiamina B1, riboflavina B2, ácido nicotínico B3, piridoxina B6, ácido pantoténico, cobalamina B12, biotina, ácido fólico y colina.

Estas vitaminas son fundamentales e intervienen en multitud de funciones metabólicas como en la digestión, la formación de la piel y los cascos, el pelo, los vasos sanguíneos, la síntesis de proteínas, la salud del sistema nervioso y la producción de energía en todas las especies, que las necesitan en más cantidad durante los periodos de estrés. Sin embargo, en los caballos sólo la tiamina se ha demostrado clínicamente que es necesaria durante los períodos de estrés prolongado. Los científicos no han documentado déficit de las otras vitaminas en los caballos.

Todos los piensos para caballos formulados por COVAZA Nutrición Equina contienen todas las vitaminas y minerales anteriormente mencionados, de acuerdo con las investigaciones más recientes sobre los requerimientos nutricionales equinos.

Advertencias y conclusiones
Para mantener sano su caballo o ayudar a sanarlo, comience por atender la respuesta al estrés.

Es muy importante, antes de suplementar a un caballo, conocer en cada momento sus necesidades reales y los efectos de dichos suplementos.

En principio, un pienso de calidad debe contener ya las vitaminas y minerales que precisa un caballo sano para mantenerse saludable siempre que tenga acceso suficiente a forrajes de calidad y exista un manejo nutricional adecuado.

Asesórese siempre con un profesional de la nutrición equina, que le resolverá estas y otras dudas para alimentar saludablemente a su caballo.

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